
El doctor Chaboseau, respetado miembro de una de las familias más influyentes de Concarneau, aparece muerto en el patio de su domicilio durante las fiestas de Pentecostés. Su distinguida esposa telefonea a la comisaría local, en obras y con la mitad del personal ausente. Salvo el comisario Dupin que, en lugar de irse de vacaciones, tenía pensado aprovechar esos días para pasear por sus rincones favoritos y disfrutar de las delicias locales en compañía de Claire.
Dupin comienza a investigar el entorno de Chaboseau, coleccionista de arte con intereses en distintas empresas y en proyectos inmobiliarios. Pronto las sospechas se centran en los personajes más importantes de la ciudad y la vida empieza a complicarse para el comisario.