Ingrid y Jan son una pareja que lleva veinticinco años casados y viven con sus dos hijos adolescentes en una amplia casa en un barrio próspero de Oslo. A pesar de que sus hijos ya son adultos, se comportan como huéspedes en un hotel. La profesión docente de Ingrid y la vida familiar han perdido su encanto por completo. Por otro lado, Jan ha encontrado una fuente de energía gracias a su inesperado ascenso a jefe de sección en un ministerio gubernamental, y se siente atraído por Hanne, su joven asesora política, mientras que todos sus amigos están sentando cabeza y formando familias. Ambos sienten que es hora de tomar medidas.
La pareja se enfrenta a una crisis. Ingrid se siente insatisfecha y aburrida con su trabajo y su vida doméstica. Por otro lado, Jan está emocionado con su cargo en el gobierno y su nueva relación con Hanne. A pesar de los años de matrimonio, ambos han perdido la conexión emocional que antes tenían.
Ingrid, cansada de la monotonía y el aburrimiento, se anima a participar en una manifestación contra la construcción de una carretera en el campo. Este pequeño acto de rebelión le da un nuevo sentido a su vida y comienza a experimentar una sensación de liberación. Pero esta sensación de libertad también la lleva a reflexionar sobre su matrimonio y su familia.
Jan, por otro lado, se siente cada vez más atraído hacia Hanne y empieza a fantasear con una vida diferente. Comienza a cuestionar su matrimonio y a preguntarse si debería divorciarse y empezar de nuevo.
Ingrid y Jan discuten sobre sus sentimientos y sus desafíos. Ingrid le dice a Jan que está cansada de su vida y que necesita hacer algo que la haga sentir viva. Jan admite que se siente muy atraído por Hanne pero no sabe qué hacer al respecto.
A pesar de la atracción mutua entre Ingrid y Jan, ambos deciden trabajar en su matrimonio y su familia. Jan corta toda comunicación con Hanne y trata de reconectar con Ingrid. Ingrid, a su vez, comienza a involucrar más a sus hijos en la vida familiar y a buscar formas de reavivar la pasión en su matrimonio.
No fue fácil, pero con el tiempo, la dedicación y el amor mutuo, Ingrid y Jan logran superar su crisis matrimonial. Se dan cuenta de que la vida no siempre es emocionante y que hay altibajos, pero que juntos pueden superar cualquier obstáculo. Su experiencia les enseña que la comunicación abierta y honesta es clave para mantener una relación saludable y duradera.
En conclusión, la historia de Ingrid y Jan nos muestra que todos experimentamos altibajos en nuestras relaciones y vidas, pero que a veces simplemente necesitamos renovar nuestro compromiso y reconectar con nuestros seres queridos para encontrar la felicidad y la realización.